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| 04.11.2026 ESO Foto_1 (creditos European Southern Observatory ) |
El hallazgo, que lideró el
estudiante de doctorado Andrea Bernardi y contó con la participación del
astrónomo de la Usach Sebastián Pérez, ofrece una ventana para conocer procesos
que dieron origen a nuestro Sistema Solar hace miles de millones de años.
Un millón de años puede parecer mucho tiempo. Pero en la vida de los planetas, es apenas el comienzo.
Un equipo internacional liderado por investigadores en universidades chilenas
confirmó recientemente la existencia de un exoplaneta en un sistema de esa edad
o incluso menor, ubicado a unos 450 años luz de la Tierra. Es lo que se conoce
como un “planeta bebé”, que en estos momentos está creciendo entre el gas y el
polvo que rodean a su estrella.
Su nombre es Elias 2-24 b y su
existencia fue confirmada mediante observaciones del telescopio Keck, ubicado
en Hawái, que se complementaron con evidencias obtenidas previamente en nuestro
país, en particular con el radiotelescopio ALMA, en el llano de Chajnantor,
cerca de San Pedro de Atacama, y el Very Large Telescope (VLT), en el cerro
Paranal, en la Región de Antofagasta.
El estudio fue liderado por
Andrea Bernardi, estudiante de doctorado de la Universidad Diego Portales e
integrante del Núcleo Milenio YEMS, y contó con la participación del Dr.
Sebastián Pérez Márquez, académico de la Universidad de Santiago de Chile, junto
con un equipo de investigadores de instituciones de Chile, Estados Unidos,
Bélgica, Francia e Italia.
Los resultados fueron
publicados en la revista The Astrophysical Journal Letters, en el artículo
titulado “Searching for Embedded Protoplanets with the Keck/NIRC2 Vortex
Coronagraph: Confirmation of a Core-accretion Planet in the Narrow Gap of the
Elias 2-24 Disk”, que aborda la búsqueda y confirmación de planetas todavía
inmersos en sus discos de formación.
“Cuando estudiamos un planeta
como este, podemos observar procesos que en nuestro Sistema Solar terminaron
hace miles de millones de años. Conocemos muy pocos planetas todavía en
formación, por lo que cada hallazgo es una oportunidad excepcional para poner a
prueba nuestras teorías sobre cómo nacen los mundos”, explica el Dr. Sebastián
Pérez.
En astronomía la expresión
“planeta bebé” describe un mundo extremadamente joven que todavía está en
formación y no significa que sea pequeño de tamaño. De hecho, Elias 2-24 b es
un gigante gaseoso cuya masa se estima comparable o superior a la de Júpiter,
aunque se encuentra aún al comienzo de su historia.
Los autores del artículo lo
presentan como el exoplaneta más joven conocido al momento de publicarse el
trabajo el pasado mes de septiembre, aunque advierten que determinar edades en
sistemas tan recientes es difícil.
“Elias 2-24 b se encuentra dentro del disco de gas y polvo que rodea a su estrella, y las observaciones sugieren que todavía está creciendo. La edad estimada del sistema es de un millón de años o menos, lo que implica que el planeta tuvo que alcanzar su masa actual en ese breve intervalo. Ese es uno de los aspectos más interesantes del hallazgo: nos permite poner a prueba cuán rápido pueden formarse los planetas gigantes”, comenta Andrea Bernardi.
IDENTIFICANDO UN EXOPLANETA
Un exoplaneta es un planeta
situado fuera del Sistema Solar, generalmente en órbita alrededor de otra
estrella. Detectarlo mientras todavía se está formando es especialmente
difícil, pues su tenue luz puede quedar eclipsada por el brillo de la estrella
u oculta por el material del disco que la rodea. Por eso, además de buscar la
luz del propio planeta, las y los astrónomos estudian las huellas que puede
dejar en su entorno, como brechas en el polvo y perturbaciones en el movimiento
del gas.
La búsqueda de Elias 2-24 comenzó con datos obtenidos desde Chile. Primero, el observatorio ALMA detectó una brecha en el disco de polvo que rodea a la estrella, posiblemente abierta por un planeta en formación. Después, el Very Large Telescope (VLT) identificó una débil fuente de luz dentro de ese espacio.
“No basta con encontrar un punto luminoso y llamarlo planeta. Tenemos que comprobar que la señal es real y que corresponde a un planeta en formación dentro del disco que rodea a la estrella. Para eso combinamos distintos telescopios y técnicas. Una de ellas consiste en estudiar el movimiento del gas del disco y buscar las perturbaciones que provoca un planeta. Hace una década contribuimos al desarrollo de este método, que hoy es una herramienta clave para buscar planetas en formación y que aportó evidencia para identificar a Elias 2-24 b”, explica Pérez.

04.11.2026 Dr. Sebastian Perez
La confirmación final llegó al sumar observaciones del telescopio Keck, en Hawái, obtenidas en 2018 y 2020. Al reunir estos datos con la evidencia previa, pudo confirmar la naturaleza planetaria de Elias 2-24 b.
El reciente “planeta bebé” descubierto plantea el desafío de explicar cómo un planeta gigante pudo formarse en un millón de años o menos, a una separación equivalente a 55 veces la distancia entre la Tierra y el Sol.
Los autores del estudio proponen que creció a partir de un núcleo sólido que capturó gas, aunque su masa exacta todavía es incierta.
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