martes, 3 de noviembre de 2026

El FIFV 2026 cerró su decimoséptima edición con una jornada de fotografía, música y encuentro comunitario

El sábado 31 de octubre, el FIFV celebró el cierre de su decimoséptima edición con una programación que se extendió desde el borde costero hasta Barrio Favero. La jornada reunió a artistas, fotógrafos, participantes, colaboradores y público en torno a distintas formas de vivir la fotografía, compartir experiencias y construir comunidad.

A lo largo del festival, Valparaíso se convirtió en un punto de encuentro para personas provenientes de distintos territorios, cuyas experiencias y perspectivas se cruzaron en talleres, brigadas fotográficas, residencias y conversaciones.

La participación internacional fue parte fundamental de esta edición: junto a artistas y talleristas de países como Argentina, Italia, Francia, Ecuador y Perú, se sumaron brigadas fotográficas de México, Perú y Argentina, que trabajaron colectivamente a partir de la pregunta curatorial de este año: ¿Dónde está Valparaíso?

El cierre fue también una oportunidad para agradecer a todas las personas que hicieron posible esta edición: quienes participaron en los talleres y residencias, compartieron sus proyectos, acompañaron las actividades y contribuyeron al desarrollo de un festival que reúne distintas experiencias y miradas en torno a la imagen.

Fotografías que vuelven al territorio

Durante la mañana, Barrio Favero recibió la Feria Editorial Tinta & Papel y los Retratos Minuteros de Luis Maldonado, una experiencia que recupera el oficio tradicional del retrato mediante una cámara artesanal de madera que funciona simultáneamente como cámara y laboratorio fotográfico. Por la tarde, la fotógrafa belga Sacha Buquet realizó sus Retratos Salvajes, sumando una nueva experiencia al encuentro entre la fotografía y el público.

Su participación amplió las posibilidades de acercarse al retrato desde otras miradas y tradiciones fotográficas, en una jornada que reunió propuestas locales e internacionales y distintas maneras de relacionarse con la imagen.

Uno de los hitos del día fue la inauguración de la exposición de las Brigadas Fotográficas y los Workshops en el Muelle Prat de Valparaíso. La muestra presentó los resultados de cuatro días de trabajo colectivo desarrollados durante el festival, en los que participantes de distintos países exploraron el territorio desde sus propias experiencias y perspectivas.

En medio del movimiento de las lanchas, el olor a mar y la actividad cotidiana del puerto, las fotografías se encontraron con el lugar que las inspiró. Las imágenes reunieron distintas formas de observar y habitar Valparaíso, dando cuenta de un proceso en el que las miradas individuales se articularon para construir una experiencia colectiva.

La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de noviembre, invitando a quienes transitan por el puerto a detenerse y descubrir estas aproximaciones al paisaje, sus habitantes y sus historias.

Fotolibros y conversaciones para compartir otras miradas

Por la tarde, Barrio Favero se convirtió en un punto de encuentro para compartir publicaciones, ideas y experiencias en torno a la fotografía.

La programación comenzó con las Lecturas Visuales, junto a Catalina de la Cruz (CL), de TEF; Erwin Velasco (EC) y Hugo Ángel (CL), de FLUQ. Impulsada por FLUQ y TEF, esta instancia invitó a recorrer distintos fotolibros desde las experiencias y sensibilidades de quienes participaron. La propuesta buscó ir más allá de la observación individual, abriendo una conversación colectiva sobre las imágenes, sus relaciones y las historias que emergen de cada publicación.

Luego, los DjBook / Diálogos fotográficos reunieron a participantes en torno a tres publicaciones de FLUQ Ediciones: Metanoia, de Daniel Araneda (CL), que construye un imaginario poético y simbólico a partir de elementos de la naturaleza; Marca de agua, de las fotógrafas austriacas Sarah Schneider y Stella Meyer, una investigación visual realizada en la Patagonia chilena que plantea la pregunta «¿De quién es el agua?»; y ROOTS, de Julia Toro (CL), un recorrido íntimo por su universo visual, donde imágenes y escritura dialogan en torno a la memoria, los afectos y el cuerpo.

Las presentaciones, junto a Erwin Velasco y Hugo Ángel, de FLUQ, abrieron una conversación sobre distintas formas de explorar y narrar el mundo a través de la fotografía.

Más tarde, Rodrigo Gómez Rovira, director artístico del FIFV y de Casa Espacio Buenos Aires 824, dio paso a Colección Valparaíso, donde se presentaron los fotolibros realizados durante las residencias de Gabrielle Duplantier (FR), en 2025, y Stéphane Lavoué (FR), en 2024.

Estas publicaciones prolongan las experiencias de ambos fotógrafos en la ciudad a través de nuevas narrativas visuales, mostrando cómo el encuentro con un territorio puede transformarse en imágenes y relatos que dialogan con otras geografías.

La jornada de diálogos continuó con La Taberna de Rod, que tuvo como invitado a Claudio Pérez (CL), fotógrafo residente del FIFV 2026 y ganador del Premio Antonio Quintana a la trayectoria en fotografía. Durante la conversación, Pérez compartió su recorrido y las experiencias que han marcado su trabajo documental, atravesado por la historia social y política de Chile, la memoria y la identidad latinoamericana.

Desde la dictadura hasta el estallido social, su obra recoge las huellas del conflicto, el dolor y la resistencia, invitando a reflexionar sobre la fotografía como una forma de registrar la historia y volver sobre las memorias colectivas.

Una mesa abierta para cerrar el festival en comunidad

Al caer la tarde, la Cocina Pública dio inicio al cierre oficial con una puesta en escena que invitó al público a entrar en su cocina y formar parte de una experiencia teatral y colectiva. La presentación dio paso a una comida comunitaria, con cazuela de pollo y mesas compartidas que propiciaron conversaciones entre personas que, en muchos casos, se encontraban por primera vez.

La mesa se convirtió en otro lugar de encuentro. Entre platos e historias, la fotografía dio paso a la conversación cotidiana y a la posibilidad de compartir con otros, en una celebración que puso en el centro la vida en comunidad.

Más tarde, el micrófono abierto convocó a integrantes del público y de la Cocina Pública a compartir sus voces y canciones. El músico Jota Ampuero, del sello La Silla, se sumó a la celebración con algunas de sus composiciones, acompañando una noche en la que la música y la participación espontánea del público fueron protagonistas.

La jornada incluyó también la proyección de los trabajos audiovisuales realizados por las Brigadas Fotográficas 2026, una oportunidad para volver sobre los recorridos e imágenes creados durante el festival. Además, se entregaron los reconocimientos de esta edición:

Mejor proyecto fotográfico: César Rivas.

Premio de edición de fotolibro, en colaboración con Gamleby Press (SE) y FIFV Ediciones (CL): Carlos Barrueto.

Finalmente, se realizó la entrega gratuita de la Revista FIFV 2026: ¿Dónde está Valparaíso?, publicación que recoge parte de las preguntas, imágenes y experiencias que dieron forma a esta decimoséptima edición.

Un encuentro de miradas que trasciende fronteras

La presencia de participantes, talleristas y artistas de distintos países fue uno de los elementos que dio identidad al FIFV 2026. 

Las brigadas internacionales, los talleres y las residencias permitieron que personas con diferentes trayectorias y formas de mirar compartieran un proceso creativo en Valparaíso, construyendo vínculos a través de la fotografía.

El cierre fue una oportunidad para reconocer a todas las personas que hicieron posible este encuentro: artistas, fotógrafas y fotógrafos, talleristas, participantes, colaboradores, equipos de trabajo, espacios culturales y público.

A quienes llegaron desde otros territorios y a quienes acompañaron el festival desde cerca, su participación contribuyó a ampliar las conversaciones y las perspectivas que dieron forma a esta edición.

Durante estos días, la pregunta ¿Dónde está Valparaíso? invitó a recorrer territorios, conocer otras historias y descubrir nuevas formas de mirar. Entre fotografías, libros, música y una mesa compartida, el festival encontró nuevas posibilidades de respuesta en las imágenes construidas colectivamente y en las personas que se reunieron para compartirlas.

El Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso agradece a todas las personas que fueron parte de esta decimoséptima edición y que contribuyeron a darle vida a una nueva experiencia colectiva en torno a la fotografía.

Más información sobre las actividades y experiencias del FIFV 2026 en fifv.cl/2026  

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