lunes, 25 de noviembre de 2013

Científicos chilenos comprueban tránsito de dinosaurios y plantas entre Patagonia y Antártica



Una investigación encabezada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), comprobó, luego de cinco campañas, una conexión terrestre entre la Península Antártida y la Patagonia que posibilitó el tránsito terrestre de animales y vegetales.

Esto fue demostrado por el hallazgo de huesos y partes del cráneo de dinosaurios al norte de la provincia de Última Esperanza, que serían los primeros en la Región de Magallanes y los más australes de los que se tiene registro, siendo un hito en la paleontología mundial.

Liderados por Marcelo Leppe, doctor y paleobotánico del Instituto Antártico Chileno (INACH), el equipo científico dio a conocer los resultados en una conferencia de prensa en las oficinas de la Fundación Imagen de Chile. Participaron los doctores David Rubilar, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural, y Alexander Vargas, paleontólogo de la Universidad de Chile, miembros del equipo que estudian las muestras. Estos descubrimientos surgen luego de cinco campañas orientadas a encontrar evidencias científicas de una posible conexión entre Sudamérica y la Antártica durante el periodo Cretácico terrestre.

David Rubilar dijo que “se han identificado restos al menos de dos formas diferentes de ornitópodos que podrían ser de hadrosaurios e iguanodóntia basales. Sin embargo, para determinar si se trata de algo nuevo o no, se tendrá que comparar con material hallado con fósiles de otras colecciones paleontológicas del mundo y revisar bibliografía”.

Para Alexander Vargas, la relevancia del descubrimiento está en el hecho de que “Este tipo de hallazgos, con alta concentración de huesos, lo que se denomina bonebed o cama de huesos, es inédito en Chile. Todavía se deben seguir las investigaciones de campo para establecer la extensión y concentración de fósiles in situ”, precisó. 

 Los hadrosaurios o dinosaurios de pico de pato eran herbívoros que tenían más de dos mil dientes en la boca, organizados en grandes placas, que molían y picaban el alimento antes de tragarlo. Podían descansar sobre sus patas delanteras al alimentarse a ras de suelo, siendo facultativamente bípedos para correr o alcanzar alimento en los sitios más altos. Medían entre 8 a 9 metros de largo, y entre 3 y 4 de altura y, generalmente, anidaban en grupo. Lo más característico de esta especie, es que tenían la punta del hocico transformada en un pico ancho, como de forma de pato y sin dientes, cubierto de un cuerno con queratina. Los hadrosaurios han sido frecuentemente encontrados en el hemisferio norte, sin embargo, hay registro de un diente de esta especie en Antártica. De acuerdo a los antecedentes manejados por los paleontólogos, este sería el hallazgo de restos fósiles de dinosaurios más austral del continente y el primero en la Región de Magallanes. 

 “Al encontrarse dinosaurios in situ, recabamos una enorme cantidad de información ya nos entrega datos sobre el contexto en que vivieron” añadió Leppe.

Subyaciendo a los huesos, se hallaron las primeras hojas de Nothofagus de la era de los dinosaurios, que por lo menos tienen 66 millones de años. En el lugar, habían abundantes improntas fósiles de hojas con al menos 10 morfos de angiospermas y dos tipos distintos de Nothofagus.

Los Nothofagus (Familia Nothofagaceae Kuprian) comprenden 10 especies en Chile, y dominan el paisaje boscoso del sur de Sudamérica, siendo conocidos comúnmente como robles, coihues, lengas, ñirres, raulíes, ruiles y hualos.

 “Nunca se habían encontrado hojas de esta especie antes de los 50 millones de años, ni menos en la misma época en que estuvieron presentes en Antártica (80 millones de años)”, puntualiza el actual jefe del Departamento Científico del INACH.

Esta información será clave para comprender la historia natural del sur de Chile y la Antártica, ya que al parecer, fueron masas terrestres que estuvieron unidas permitiendo la distribución de las especies de un lugar para otro, durante la Era del Mesozoico, época en la cual gobernaban los dinosaurios. 

“Nuestra hipótesis es que Nothofagus llegó desde Antártica a Chile agresivamente dominando el paisaje natural hasta el presente”, concluye Leppe. 

 Estos descubrimientos fueron hechos en febrero de este año, por un equipo compuesto por 11 investigadores, muy cerca de la frontera con Argentina, fuera del Parque Nacional Torres del Paine, y a más de 120 Km. de la austral ciudad de Puerto Natales. Ya el 2011 se identificó el lugar gracias a imágenes satelitales y al trabajo realizado, por el paleobotánico japonés Harufumi Nishida. Luego, se hicieron dos campañas al área para encontrar los sedimentos que dan cuenta del Cretácico Terrestre.

 Este proyecto tiene el financiamiento del del Institut für Geowissenschaften de la Universidad de Heidelberg, del Laboratorio de Paleobiología de Patagonia y Antártica del INACH, del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), y del Consejo de Monumentos Nacionales siendo estas últimas tres instituciones, del Estado chileno.


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