martes, 31 de marzo de 2026

Casa Espacio presenta nueva sesión de Diálogos Fotográficos con la artista mexicana Paola Dávila

 La reconocida artista visual mexicana llega a Valparaíso para presentar su libro La orilla es horizonte, una publicación que reúne 25 años de práctica artística y propone una reflexión sobre el habitar, la intimidad y el paisaje.

Esta iniciativa cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras.

Este miércoles 1 de abril a las 19:00 horas, en Casa Espacio (Buenos Aires 824, Valparaíso), se realizará una nueva edición de Diálogos Fotográficos, instancia que contará con la participación de la artista visual mexicana Paola Dávila.

La actividad contempla la presentación de su libro La orilla es horizonte, publicación que reúne 25 años de práctica artística y que propone una reflexión en torno al habitar, la intimidad y el paisaje, articulando narrativas visuales que exploran los límites entre lo interior y lo exterior.

Durante el encuentro, la artista compartirá aspectos de su proceso creativo, incluyendo el uso de materiales fotosensibles y metodologías que integran variables ambientales como la luz, la temperatura y el contexto. Su trabajo ha sido exhibido en diversas instituciones internacionales y explora problemáticas vinculadas al habitar, la intimidad, el paisaje y las transformaciones del entorno.

La actividad es una nueva fecha de Diálogos Fotográficos, en el marco de la presentación del libro La orilla es horizonte, y se realizará el miércoles 1 de abril de 2026 a las 19:00 horas en Casa Espacio, ubicado en Buenos Aires 824, Valparaíso.

La entrada es liberada y abierta a toda la comunidad. Casa Espacio forma parte del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Gobierno de Chile.

OCV lanzó su Temporada 2026: Lo clásico, lo barroco y lo contemporáneo

La Orquesta de Cámara de Valdivia presenta su temporada 2026 con una propuesta que combina tradición, proyección y diversidad estética, en un año que comienza a trazar el camino hacia una conmemoración mayor: el bicentenario de la muerte de Ludwig va Beethoven en 2027.

Tras su apertura con la Sinfonía Nº 4, la nueva temporada se inaugura con la Sinfonía Nº 7, una de las obras más emblemáticas del repertorio sinfónico, para continuar posteriormente con la Sinfonía Nº 2, profundizando así un recorrido progresivo por el universo beethoveniano.

Bajo este horizonte, la programación no solo dialoga con el legado del compositor alemán, sino que también abre espacios a distintas corrientes y períodos de la música académica.

La temporada pondrá énfasis en el diálogo entre la música clásica y barroca, integrando programas que recorren distintos momentos de la historia musical, desde la riqueza estructural del barroco hasta la expresividad del clasicismo.

A esto se suma un fuerte enfoque en la música de cámara, formato que permite una relación más íntima entre intérpretes y público.

Componente que como siempre será clave dentro de la programación anual, al igual que la creación contemporánea en manos del Compositor Residente 2026, Camilo Roca, quien estrenará cuatro piezas pensadas especialmente para la Orquesta.

“Desde el Ministerio que presido le deseamos a la Orquesta éxito para su nueva temporada. Esperamos que la ciudadanía disfrute de sus conciertos y actividades. Como Gobierno, estamos comprometidos a potenciar y estimular las políticas que lleven la cultura de calidad a todos nuestros compatriotas.

La Orquesta de Cámara de Valdivia es un ejemplo de que las políticas culturales sostenidas en el tiempo tienen un impacto concreto en la sociedad: amplían la oferta cultural, proyectan nuestra cultura al futuro y hacen crecer el capital social de nuestro país”, señaló, Francisco Undurraga Gazitúa, ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Además, se sumará al repertorio anual OCV, la presencia de obras de espíritu neoclásico, con programas que evocan formas y estilos del pasado desde una mirada moderna.

En esta línea, destacan composiciones de autores como Jean-Baptiste con El Burgués Gentil Hombre, Le Tombeau de Couperin de Maurice Ravel y Pulcinella de Igor Stravinski, cuyas piezas reflejan equilibrio, claridad y una renovada interpretación de las tradiciones musicales.

«La temporada 2026 de la Orquesta de Cámara de Valdivia se proyecta como un año de consolidación y crecimiento artístico, profundizando líneas programáticas impulsadas en los últimos años y ampliando su alcance repertorial y territorial, especialmente de música clásica y de música barroca, con la presencia de dos grandes especialistas.

El primero es el caso del cornista español Javier Bonet y su concierto para corno N4 de Mozart, donde lo interesante es que podrán escuchar cornos naturales en vivo; y el segundo, es el Concierto Barroco a cargo de la magnífica interprete norteamericana Anna Jane Lester”, detalló Rodolfo Fischer, director artístico de la Orquesta de Cámara de Valdivia.

“Tenemos además una nutrida agenda de música de cámara, en la que destaca la participación del Sebastián Diezig, cellista suizo, solista de la Orquesta de Lucerne (se presentará el 11 de abril en el Concierto Postales de Dublín y Florencia); el regreso de nuestro querido pianista nacional Luis Alberto Latorre y aprovecho de decir que estarán los, actualmente, mejores pianistas del país Danor Quinteros y Svetlana Kotova.

Se suma la invitación a Federico Curtis, gran oboísta uruguayo, quien nos va a deleitar con un programa dedicado enteramente para vientos y la presencia del cuarteto suizo Loewe Quartett, que ha ganado varios concursos, y estará interpretando el Cuarteto de Ravel y el Octeto de Enescu”, añadió Fischer, donde también destaca la participación de los directores de orquesta: Liubov Nosova de Rusia y el chileno Maximiano Valdés.

El año culminará con el debut de la Orquesta de Cámara de Valdivia en la recientemente inaugurada Gran Sala Sinfónica Nacional, un paso significativo en su proyección a nivel país. En un momento de especial madurez artística, donde la OCV demuestra hoy la capacidad de abordar repertorios de alta complejidad, consolidándose como una de las orquestas más versátiles del panorama musical chileno.

Más detalles de los conciertos y compra de tickets EN ESTE LINK.

Ópera “El rapto en el serrallo” reabre el escenario lírico en Temuco con funciones a sala completa

 Con dos funciones el Teatro Municipal de Temuco concretó el esperado regreso de la ópera a su escenario principal, convocando a más de 2 mil espectadores en sus jornadas del 27 y 28 de marzo.

Con dos funciones a teatro lleno, el Teatro Municipal de Temuco “Camilo Salvo” dio inicio a su Temporada 2026 con “El rapto en el serrallo”, obra estrenada en 1782 y considerada una de las primeras grandes apuestas operísticas de Wolfgang Amadeus Mozart, marcando no solo el regreso de la ópera tras ocho años, sino también la reactivación de una línea artística que había permanecido ausente en la programación local.

El montaje, concebido y ejecutado íntegramente en la región, evidenció un trabajo sostenido desde múltiples áreas que confluyen en este tipo de producciones.

Escenografía, vestuario, iluminación, trabajo técnico y ejecución musical se articularon en una propuesta que puso en valor la capacidad instalada del teatro y de sus equipos, reimpulsando oficios que requieren continuidad para su desarrollo.

En esa línea, el alcalde de Temuco, Roberto Neira, destacó que “impulsar producciones de este nivel desde la región no solo fortalece la cultura local, sino que también posiciona a Temuco como un polo de desarrollo artístico en el sur del país”, agregando que “es un verdadero orgullo para la ciudad alcanzar este estándar, personalmente la disfruté muchísimo y sin duda marca el regreso de este tipo de producciones de alto nivel para Temuco”.

La dirección musical estuvo a cargo de David Ayma, al frente de la Orquesta Filarmónica de Temuco, mientras que la dirección escénica fue liderada por Christine Hucke, quien propuso una mirada contemporánea de esta obra ambientada en el Imperio Otomano, articulando el relato dramático con los distintos lenguajes escénicos.

Además, demandó un alto nivel de coordinación entre escena y foso, así como una respuesta técnica y acústica acorde a una producción de gran escala. Hucke manifestó al respecto “me siento muy honrada de haber sido convocada para dirigir este regreso de la ópera en Temuco.

Es una experiencia muy significativa”, destacando además que “el teatro cuenta con capacidades técnicas y humanas que permiten proyectar este tipo de producciones en el tiempo”, y subrayó la importancia de “seguir impulsando la descentralización de la ópera, llevando este género a nuevos territorios y audiencias”. 

Desde lo musical, Ayma relevó la complejidad de la partitura y el compromiso de los músicos señalando que “Mozart exige precisión, escucha y una conexión permanente con lo que ocurre en escena, lo que convierte cada función en un ejercicio de total sincronía”.

Uno de los aspectos más valorados por el público fue la accesibilidad de la propuesta, presentada en español, con sus arias interpretadas en alemán y subtítulos en tiempo real, lo que permitió una experiencia cercana y comprensible para audiencias diversas.

A ello se sumó el trabajo del Coro del Teatro Municipal de Temuco, dirigido por Daniel Farías, quien además interpretó el rol de Pedrillo, junto a un elenco de destacados cantantes: la soprano Virginia Barrios como Konstanze; el Tenor Iván Rodríguez como Belmonte; el bajo David Gáez como Osmin; la soprano Patricia Cifuentes como Blonde y la participación especial del actor Julio Milostich en el papel de Bajá Selim, quien valoró la experiencia señalando que “estar en escena en una producción de este nivel, con un equipo tan comprometido y un público tan presente, es profundamente significativo y habla de la fuerza que tiene el teatro desde regiones.

Me siento muy afortunado de haber sido considerado para este papel”.

Respecto al desempeño del Coro, Daniel Farías su director sostuvo que “estoy muy feliz por el desempeño del coro, especialmente porque muchos de sus integrantes vivieron aquí su primera experiencia en una ópera, enfrentando no solo el canto, sino también la actuación”, agregando que en su rol como Pedrillo “fue muy bonito recibir el cariño del público, darle una identidad cercana y divertida al personaje, y ver cómo eso logra conectar y hacer reír en escena”.

Uno de los elementos distintivos de la puesta fue la integración del trabajo técnico dentro del lenguaje escénico, incorporando a los equipos de tramoya como parte activa del relato. Esta decisión no solo aportó dinamismo, sino que también permitió visibilizar el carácter colectivo de la ópera, donde cada área resulta esencial para el resultado final.

La experiencia propuesta por el Teatro Municipal de Temuco trascendió el escenario. Desde el ingreso al foyer, el público fue recibido con una instalación artística inspirada en Turquía, que se transformó en un punto de encuentro y registro fotográfico, generando filas de asistentes que esperaban capturar ese momento previo a la función.

A ello se sumó la presencia de un café turco con preparaciones tradicionales y dulces típicos, incorporando aromas y sabores que ampliaron la vivencia sensorial en todo el recinto. Como cierre de la función de estreno, se retomó además una tradición del teatro: el brindis junto al público, reinstalando un gesto de encuentro que no se realizaba hace años.

Durante casi tres horas de espectáculo, la audiencia se mantuvo atenta al desarrollo de la obra, en una experiencia que combinó exigencia artística y cercanía. La incorporación de subtítulos en español permitió que públicos de distintas edades pudieran seguir la historia, facilitando su comprensión y conexión con la propuesta.

El cierre de ambas funciones estuvo marcado por extensos aplausos y una ovación que reconoció el trabajo de los elencos artísticos y técnicos. En este contexto, la soprano Virginia Barrios, quien interpretó a Konstanze, destacó que “ha sido un gran desafío artístico que me deja muy feliz; cuando el público logra entender lo que está ocurriendo en escena, la conexión emocional se vuelve mucho más directa y profunda”, agregando que “me llevo el cariño del público y una experiencia muy enriquecedora junto a un equipo humano muy afiatado”.

La alta convocatoria, con asistentes provenientes de distintos puntos de la región, da cuenta de un público activo y dispuesto a participar de propuestas de mayor envergadura. Este regreso no solo marca un hito puntual, sino que instala un desafío hacia adelante: sostener en el tiempo este tipo de producciones, consolidando equipos y condiciones que permitan proyectar la ópera como parte permanente de la programación regional.

Esta producción reafirma el compromiso del Teatro Municipal de Temuco con la generación de contenidos propios, el trabajo con artistas regionales y la descentralización de las grandes disciplinas artísticas.

Valparaíso Creativo invita a seminario sobre asociatividad en industrias creativas junto a CEPAL

 El próximo martes 14 de abril, en Destino Valparaíso (Concepción 499, Valparaíso), se realizará el seminario “Asociatividad en Industrias Creativas: una mirada a la colaboración para el desarrollo productivo”, un encuentro organizado por Valparaíso Creativo que busca relevar el trabajo colaborativo como eje clave para el fortalecimiento del ecosistema creativo regional.

La actividad contará con la participación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a través de la presentación “Impulsando la asociatividad para el desarrollo productivo: Plataforma de iniciativas clúster y otras IAP”, a cargo de Ana Paola Gómez, Oficial de Asuntos Económicos de CEPAL, y Maite Palacios, consultora CEPAL.

En esta exposición se dará a conocer la plataforma IAP en América Latina, junto con compartir procesos de colaboración impulsados en conjunto, especialmente en el ámbito de las economías del conocimiento, así como experiencias desarrolladas en otros territorios, como Córdoba.

El seminario también será una oportunidad para visibilizar el trabajo de los gremios, universidades y actores públicos que integran la nueva Corporación Valparaíso Región Creativa, quienes presentarán sus líneas de trabajo y proyecciones.

Como parte de la jornada, se realizará además la firma de compromiso de los socios de esta nueva corporación, marcando un paso relevante para la consolidación de una red de colaboración en torno al desarrollo creativo regional.

La actividad comenzará a las 15:30 horas y está dirigida a actores del sector creativo, instituciones, academia y a todas las personas interesadas en fortalecer redes de colaboración para el desarrollo productivo en el territorio.

Una marioneta y un elefante exploran la identidad humana y el olvido

Tras realizar una residencia internacional de creación en Noruega, la compañía Silencio Blanco llega a Chile para presentar su nueva obra “Cabeza de elefante”, creación desarrollada en Figurteatret i Nordland (Nordland Visual Theatre), uno de los principales centros de producción y difusión de teatro visual y de animación del país escandinavo.

 El proceso culminó con su estreno internacional en febrero de este año y funciones posteriores en distintas ciudades europeas.

Inspirada en una historia real, la obra pone en escena a un hombre cuya enfermedad afecta progresivamente su memoria, construyéndose como una metáfora profunda y delicada sobre la memoria y el olvido.

A partir de la figura ancestral del elefante -animal asociado a la memoria infinita-, la obra se pregunta qué ocurre cuando recordar deja de ser posible: qué se pierde, qué permanece y quiénes somos cuando los recuerdos se desvanecen.

Esta es la primera vez que la compañía trabaja con una marioneta que no representa una forma humana, tras sus exitosas producciones “Antuco”, “Chiflón, el silencio del carbón” y “Pescador”. 

“Este nuevo proyecto se basa en una experiencia personal de uno de nuestros integrantes, cuyo padre perdió progresivamente su memoria por más de 13 años. Entonces nos inspiramos en un animal, ancestral, particular, poderoso, pesado, de una memoria infinita: un elefante.

Nos inspiramos en quienes quedan, en quienes guardan sus recuerdos, los atesoran”, adelanta el director Santiago Tobar.

En esta nueva creación, Silencio Blanco profundiza la línea de investigación escénica que ha caracterizado su trayectoria, desplazando el foco desde la memoria colectiva hacia la memoria individual.

A través de la manipulación de marionetas, una poética visual sensible y un lenguaje escénico sin texto, la obra invita al público a recorrer el viaje íntimo de un hombre que olvida, abriendo preguntas sobre la pérdida, el cuidado y la fragilidad de la memoria en el mundo contemporáneo.

“Luego de habernos enfocado en personajes particulares y universales, en oficios chilenos que se pierden o tragedias que pasan desapercibidas, nos parece tremendamente desafiante adentrarnos esta vez en la memoria individual y, desde ahí, hablar de la existencia.

Abordamos estos temas complejos, pero ponerlos en escena con marionetas es un desafío enorme y hermoso”, señala Dominga Gutiérrez, productora creativa de la compañía.

Las funciones serán del 10 al 26 abril de viernes a domingo a las 19 horas. Entradas en gam.cl

Redes que cruzan territorios: El viaje de SACO por espacios de arte en Europa

Durante febrero, la directora de SACO, Dagmara Wyskiel, estuvo en Portugal y España, conociendo in situ el trabajo de instituciones que también cuentan con programas de residencias artísticas. Además, participó del evento de EctopiaLab abordando esta área desde la perspectiva de SACO.

Invitada por la directora de Cultivamos Cultura, Marta de Menezes, Dagmara llegó a São Luis, zona rural situada al sur de Portugal, para recorrer el espacio de residencias y el material de archivo de la institución.

Dentro de su estadía, tuvo la oportunidad de participar en Lisboa del evento Extraterrestrial Posthumanism del laboratorio experimental de arte EctopiaLab, también administrado por Marta, lugar donde hizo un recorrido por la exposición que estaban desarrollando, participó de workshops y además dictó una conferencia sobre SACO y su programa de residencias.

“Estoy muy impresionada con todas las actividades que SACO está desarrollando. Los proyectos de aprendizaje curatorial, las residencias y la Bienal. Aprecio los desafíos a los que se enfrentan y la elegancia que demuestran al desarrollar estrategias para realizar un trabajo excepcional superándose cada vez.

Admiro y reconozco algunos de los objetivos, parte de la motivación y los principios a los que se adhieren. Fue muy importante escuchar a Dagmara y los proyectos que nos presentó”, comentó Marta de Menezes, haciendo hincapié que estas iniciativas marcan una red sólida de intereses similares que pueden ir creciendo en el futuro.

Marta conoció a Dagmara durante su participación como curadora en la edición The Game de la Bienal de Cuenca, Ecuador. “Cuando tuvimos la oportunidad de hablar y después de escuchar su presentación en la ciudad de Loja, quedó claro que el proyecto era muy inspirador, interesante y con conexiones evidentes con Cultivamos Cultura y EctopiaLab, por lo que resulta gratificante generar estos cruces entre sí”, expresó.

Asimismo, a este viaje de research se sumaron encuentros en museos, galerías de arte y centros culturales como Carpintarias de São Lázaro, en donde vio la exposición Ground in the head, instalación que invitaba a analizar cómo objetos cotidianos adquieren conciencia material y sucumben ante la gravedad.

Por otro lado, también estuvo visitando la organización Planta Alta en Madrid, España, debido a la invitación de Flavia Introzzi, fundadora del espacio y quien también participó como curadora de SACO5 One way ticket en 2026, demostrando la perdurabilidad y nexo que entre instituciones culturales se genera.

Este espacio está abocado a residencias que fomentan la experimentación de prácticas artísticas y vinculación social. Además de también relacionarse con el equipo de la plataforma independiente hablarenarte.

“En el contexto de residencias artísticas, el intercambio cultural que realiza Dagmara es enriquecedor para potenciar nuestro programa, ya que se relaciona con otras entidades similares a lo que nosotros ofrecemos en nuestro Instituto Superior Latinoamericano de Arte (ISLA) en Antofagasta”, comentó Angelo Salinas, encargado logístico de residencias  de SACO.

La experiencia de este viaje realizado por la directora de SACO no solo permitió difundir en Europa el trabajo que como corporación realizamos en nuestro territorio, sino que también logró fortalecer alianzas con redes internacionales que impulsan el cruce entre arte, ciencia y territorio, abriendo nuevas posibilidades de acciones en conjunto a futuro. 

Reflexiones desde Antofagasta: «Dark Ecosystems» en SACO 1.2

 En junio de 2025 tuve la oportunidad de ejercer como curador de artistas de Turquía en la Bienal SACO1.2, en Antofagasta, Chile. Fue un evento histórico, ya que era la primera vez que se invitaba a un curador y a artistas de Turquía a esta bienal.

Con el apoyo de la Asociación SAHA, llegamos al desierto más seco del mundo y fuimos testigos del entrelazamiento del arte y la ciencia bajo el concepto curatorial Ecosistemas Oscuros. Lo que siguió fue un viaje igualmente enriquecedor, tanto a nivel personal como intelectual.

Nos sumergimos en un marco conceptual único y establecimos un diálogo entre nuestras obras y Antofagasta. La exposición se inauguró el 24 de junio y el tema Ecosistemas Oscuros definió su marco conceptual, lo que nos permitió arrojar luz sobre aspectos que permanecen en las sombras de la naturaleza o la sociedad.

La temática curatorial se basó en la idea de que «la historia de la vida es esencialmente una cadena de estrategias de resistencia» y se centró en las formas de vida que persisten invisibles bajo condiciones extremas (biosfera oscura). Además de las historias de comunidades marginadas que el mundo moderno pasa por alto.

Este marco resultaba natural para una región caracterizada por los extremos. La directora de la bienal, Dagmara Wyskiel, concibió SACO como una especie de «laboratorio del desierto», sacando el arte de las tradicionales galerías de cubo blanco para llevarlo a los diversos espacios de este extraordinario paisaje.

En una región conocida por la astronomía y la minería, nos encontrábamos lejos de los tradicionales centros del mundo del arte. Esa distancia resultaba liberadora. Curar en Antofagasta requirió aprender a enfocarnos en lugares y narrativas «tradicionalmente ausentes del arte», creando un punto de encuentro entre el universo, la ciencia y nosotros mismos.

En este contexto, los artistas de Turquía abordaron el tema con sus propias perspectivas. Crearon proyectos que resonaban con ideas como las ecologías invisibles, la resiliencia y el encuentro entre el pasado y el futuro. A continuación, resumo estos proyectos y cómo se relacionaron con la bienal:

Mustafa Avcı, en su instalación sonora Echoes of a Forgotten Field, exploró la fragilidad ambiental recurriendo a la sabiduría de la agricultura tradicional de Anatolia. Utilizó elementos agrícolas antiguos para crear una presencia inolvidable.

La obra emitía un paisaje sonoro envolvente que se transformaba gradualmente, del natural murmullo del campo a un silencio inquietante. Este silenciamiento gradual del paisaje fue intencional, para simbolizar cómo los ecosistemas se callan bajo el peso del impacto humano.

Ahmet Rüstem Ekici y Hakan Sorar presentaron un proyecto en dos partes que abordaba el concepto de «vacío» en el desierto. Inhabiting the Void consistió en la construcción de un escenario de teatro clásico dentro del recinto de la bienal. Mediante el uso de realidad aumentada y diseños inspirados en la arquitectura y la topografía desértica de Antofagasta, los artistas transformaron el concepto de vacío en un terreno fértil para la narración.

Esta ingeniosa fusión de tecnología y localidad creó lo que los artistas denominaron un «diálogo intercontinental».

La otra obra del dúo fue Theatrum Mundi, que tomó la forma de un video de tres canales operado por un motor de videojuegos y joystick, invitando a los visitantes a ir más allá de la observación pasiva y a dar forma activamente a un paisaje en tiempo real.

En esta pieza, cada participante se convertía esencialmente en el «director» de un teatro desértico virtual. Con el control podían alterar instantáneamente elementos de la escena, lo que servía como una poderosa metáfora de la naturaleza siempre cambiante de los ecosistemas y nuestra capacidad para influir en ellos.

Más allá de los espacios de la galería y las instalaciones, el paisaje de Antofagasta y el desierto de Atacama se convirtieron en una parte inolvidable de este viaje curatorial. A menudo hablamos de arte específico a un lugar; aquí, sentí que estábamos en una reflexión específica del paisaje.

Uno de mis recuerdos más vívidos fue estar de pie en el límite de Antofagasta, donde la ciudad se encuentra con el desierto. Por un lado, se extendía el infinito Océano Pacífico; por el otro, una tierra de color óxido y un terreno rocoso sin fin.

Explorar la región del desierto de Atacama reforzó estas impresiones. Visitamos zonas donde el suelo estaba cubierto de sal y no crecía nada, pero sabíamos que, incluso allí, algunos microbios prosperan en las grietas microscópicas del suelo.

Bajo «el cielo más claro del mundo», sentí una profunda conexión entre la investigación artística de la bienal y el cosmos mismo. Hubo una resonancia personal, como los extremófilos que sobreviven en suelos oscuros; pensé en todos los ecosistemas cósmicos formados por estrellas y planetas, que existen en silencio más allá de nuestra percepción normal.

En ese momento, el tema de los Ecosistemas Oscuros se amplió para mí. La ciudad de Antofagasta se convirtió en nuestro taller, el desierto en nuestro escenario. La improvisación y la colaboración fueron elementos indispensables, reflejando cómo la vida se adapta a hábitats extremos.

A nivel personal, estar en el norte de Chile fue una experiencia transformadora. Como curador que trabaja principalmente en contextos urbanos e institucionales, encontré una especie de renovación en Antofagasta.

Nos recordó por qué nos dedicamos al arte. Aquí, el arte no se percibía como un lujo o algo secundario, sino como algo urgente y parte de la vida. Vimos a niños y familias locales participando en la bienal, acercándose a las obras con curiosidad. 

La apertura a la comunidad y el énfasis de la bienal en la accesibilidad reforzaron mi creencia en el poder democratizador del arte.

Cuando el arte sale de los espacios de élite y se encuentra con la gente donde está, puede generar diálogo y reflexión tan profundamente como en los museos, quizás incluso más.

Al recordar SACO1.2, siento una profunda gratitud por el descubrimiento personal y el compromiso intelectual que me ofreció. Ser curador en Antofagasta me enseñó que, a veces, nuestro rol debe ser descubrir no solo arte, sino también contexto, comunidad y a uno mismo. El tema y la región estaban tan entrelazados que este encuentro inevitablemente cambiaría a las personas.

La fluidez del agua y el desierto con Virginia Russolo

 Durante enero, en el Instituto Superior Latinoamericano de Arte (ISLA), recibimos a la artista visual italiana Virginia Russolo, quien desarrolló una residencia enfocada en investigar el proceso del agua en el desierto y la manera en que los rituales y sus materiales fluyen en relación con ella.

La primera etapa de su viaje la llevó a recorrer lugares de Antofagasta como el Jardín Botánico y el Bosque Escondido, un humedal urbano autogestionado por vecinos del sector.

“Disfruté ese proyecto de bosque y descubrir lo difícil que resulta transformar un ecosistema de agua salada en uno de agua dulce.

Se produce una delicada interacción entre los minerales, las plantas y el tiempo y, por supuesto, todo resulta mucho más impresionante cuando tiene lugar en un desierto repleto de minerales”, expresó Virginia.

Posteriormente, emprendió un viaje de tres días a distintos lugares de la región. Visitó el área costera de Tocopilla, donde observó petroglifos, estuvo en pueblos pesqueros y condujo llegando a María Elena, Quillagua, Pedro de Valdivia y Chuquicamata. Este trayecto llamó profundamente su atención por la fuerza y presencia del territorio.

“Fue la primera vez que veía los colores de esa parte del desierto y me quedé sin aliento. Aunque se trata de un paisaje que, en gran medida, no ha cambiado en milenios, los colores cambiaban con mucha frecuencia y rapidez.

Lo que más me llamó la atención fue ver los geoglifos en las colinas del desierto”, comentó, enfatizando en lo increíble que es la zona de Chug Chug y su conservación en el tiempo. 

Como segunda etapa de su trabajo de campo, Virginia permaneció dos semanas en San Pedro de Atacama, compartiendo en la residencia artística La Tintorera con su coordinadora, Verónica Moreno, quien la acercó a la cultura Lickan-Antay y le mostró los tradicionales textiles andinos utilizados para interpretar las estrellas y constelaciones. 

“Una cosa que me llamó especialmente la atención fue la estrecha relación entre lo espiritual y lo material en la cosmovisión de esta comunidad. Me fascinaron las inkuñas, pequeños tejidos que se utilizan en las ceremonias.

La forma en que los rituales de agradecimiento se entrelazan con la vida cotidiana me mostró una forma diferente de relacionarse con la naturaleza, en la que el equilibrio se mantiene, en parte, pidiendo permiso y a través de la gratitud”.

Asimismo, visitó salares, realizó tours y presenció el llenado de los sistemas de canales de riego en San Pedro de Atacama, uno de los focos de su investigación. También tuvo la oportunidad de observar las primeras celebraciones del carnaval andino y las procesiones de la Virgen de la Candelaria.

“Hay una intensidad en los fenómenos naturales de la zona que nunca antes había experimentado. La percibí como una naturaleza que abruma los sentidos y, a menudo, sentí que mi mente no podía seguirle el ritmo. Hay tantas formas de interpretar ese paisaje concreto, que tiene una historia cargada de significado si se observa desde casi cualquier ángulo, ya sea geológico, ecológico, industrial o cultural”, afirmó la creadora.

Su paso por la región y el especial énfasis en un territorio donde el agua es escasa pero profundamente significativa, cada recorrido, cada encuentro y cada observación entregó respuestas a lo que Virginia buscaba abordar. Agradecemos a la artista por visitarnos y le deseamos el mayor de los éxitos. 

La residencia de Virginia se enmarca bajo el programa de residencias ¡WONDERFUL!, promovido por el Museo Novecento de Florencia y la Fondazione MUS.E. También se encuentra apoyada por el Instituto Italiano Di Cultura de Santiago.

Comienzan las residencias de arte&ciencia 2026 | Recuerdos de SACO1.2

Residencias: la cartografía de los cosmos

Durante marzo se desarrolló la residencia de la línea de Astronomía de SACO 2026, que incluyó reuniones con expertos, trabajo en terreno y visitas a los observatorios ALMA y Paranal. 

En esta experiencia participaron los artistas seleccionados Natalia Mejía (Colombia), Juan Font (Chile) y María Millan (Venezuela/Reino Unido).

En sus primeros días, recorrieron el museo Ruinas de Huanchaca y se reunieron con Danilo González, astrónomo del Instituto de Astronomía de la Universidad Católica del Norte, quien los orientó sobre exoplanetas, radio de los planetas y arqueología espacial.

“Algo que me parece muy interesante de la arqueología galáctica es que estudia los elementos que componen las estrellas para comprender la antigüedad del universo. Esto se realiza a partir del trazado estelar, utilizando el hierro como referencia. (…) Este concepto conectó conmigo, ya que tengo interés en el tiempo y las transformaciones”, explicó Natalia Mejía.

La artista, quien anteriormente vivió en Qatar, ha desarrollado una relación con los cielos del desierto de esa zona, la cual busca comparar con el desierto de Atacama, analizando ambos territorios como espacios de contemplación. 

Su proyecto propone tensionar las representaciones astronómicas contemporáneas y reflexionar sobre cómo las cosmovisiones de comunidades antiguas han contribuido a grandes descubrimientos.

“Venir acá y ver el desierto de Atacama es, primero, una conexión con las comunidades prehispánicas y el cielo que observaban. Es comprender su mirada y, al mismo tiempo, tener la oportunidad de vincular estos dos lugares tan vastos e inconmensurables como lo son el desierto y el universo”, afirmó la artista.

Los residentes también visitaron el Observatorio Paranal de ESO Chile, donde recorrieron sus instalaciones y dialogaron con especialistas, quienes respondieron a sus inquietudes en torno a la observación del cielo. 

Para María Millan, artista interesada en la construcción de relatos en espacios poco convencionales, la experiencia resultó enriquecedora debido a que su proyecto busca retratar el trabajo en los observatorios, no solo desde la exploración del cielo, sino también desde quienes lo observan. 

“La experiencia me pareció muy inspiradora, quisiera hacer un guión acerca de un astrónomo que busca proteger la oscuridad. Me parece que normalmente esta ciencia se ve bastante distante y el cine la puede acercar porque la ficción puede crear esos escenarios que son posibles”, comentó Millan. 

Por otra parte, los artistas se reunieron con Eduardo Unda-Sanzana, director del Centro de Investigación, Tecnología, Educación y Vinculación Astronómica (CITEVA) de la Universidad de Antofagasta, especialista en contaminación lumínica y protección de los cielos. 

Asimismo, sostuvieron encuentros con Amokrane Berdja y Christian Nitschelm, también de la universidad, además del astrofísico José Ricra quien se encuentra realizando un magíster.

“La arqueoastronomía que aprendí con José fue muy valiosa, al igual que el estudio sideral y la relación humana que me enseñó Amokrane. 

Me impactó su visión sobre cómo el cosmos no solo impulsa el crecimiento tecnológico, sino que invita a comprender nuestra propia pequeñez”, expresó Juan Font, oriundo de la ciudad de La Serena, quien llegó con la idea de estudiar la posibilidad de representar el sistema solar a gran escala dentro del desierto de Atacama, proyectando una intervención a gran escala en donde se pueda visualizar lo imponente de nuestro sistema solar. 

Esto lo planteó en su taller Arquitectos del Cosmos: Diseñando el Sistema Solar en Atacama, realizado con estudiantes de octavo básico de la Escuela República del Ecuador E-79, y que tuvo por objetivo que los participantes dimensionaran la magnitud del universo en contraste con nuestra escala humana, promoviendo la reflexión sobre la inmensidad del sistema solar y asombro ante lo desconocido. 

Esto es solo una parte de la residencia de astronomía que organiza SACO. Dentro de los próximos días te contaremos sobre su visita a uno de los observatorios más importantes del mundo, ALMA, situado en San Pedro de Atacama.

lunes, 30 de marzo de 2026

El fenómeno bookfluencer y el fomento lector

Jorge Cáceres, director de Licenciatura en
Letras mención Literatura UNAB.
 El año 2025, el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP) del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural (Serpat) realizó el undécimo Concurso Nacional de Bookfluencers (sí, ¡el undécimo!), contemplando seis categorías (desde niños hasta bookfluencers medianamente consolidados) y tres plataformas donde se podían compartir las recomendaciones: YouTube, Instagram y TikTok.

 A la par, el mismo año 2025, el Ministerio de Educación, a través del Centro de Lectura y Biblioteca Escolar (CRA), organizó la quinta versión de la iniciativa Booktubers Bibliotecas Escolares, concurso abierto para estudiantes desde el Primer Nivel de Transición hasta cuarto año medio.

 Ambos concursos tienen por finalidad el fomento lector y han contado con numerosos participantes en sus diferentes versiones, sin embargo, lo destacable es la “antigüedad” de ambas instancias: 2015 y 2021, respectivamente. Parece poco tiempo, pero en realidad no es tan así si consideramos que el fenómeno booktuber explotó recién entre 2011 y 2012, es decir, solo tres o cuatro años antes del primer concurso organizado por el SNBP (que originalmente aludía sólo a booktubers). 

Una de las cosas llamativas es que, pese a que han pasado más de diez años desde la primera convocatoria, el interés por estudiar el fenómeno bookfluencer y su impacto en el fomento lector ha sido escaso a nivel nacional, mientras que en países como España, México y Argentina se vienen haciendo investigaciones desde hace más de una década. 

El término bookfluencer (o bookinfluencer) es muy reciente, y se ha acuñado en el intento de agrupar a las diferentes personas que publican recomendaciones de libros en YouTube, Instagram y TikTok, esto es, booktubers, bookstagrammers y booktokers. Como se hace evidente, la palabra se deriva de la combinación de otras dos, ambas provenientes del inglés: book e influencer. 

La primera tiene traducción: libro; la segunda, en cambio, no cuenta con una traducción sencilla. La RAE propone hablar de influyente, influidor o influenciador, no obstante, no ha tenido éxito con estas sugerencias y el anglicismo sigue imperando. De allí que también se hable de “influencers literarios”. 

Quizá el término bookfluencer no sea plenamente aplicable a todos los casos, pero no deja de ser elocuente en varios sentidos. De partida, el concepto de influencer remite al ámbito del marketing, entendiéndolo como alguien que tiene la capacidad de influir sobre un público o sobre un cierto grupo social. 

Esa influencia se logra, dice Pilar Muiños Morales, gracias a una serie de recursos: generar confianza e identificación a partir de la propia experiencia; contar con habilidades comunicativas; dominar el tema sobre el cual se crea contenido; tener reciprocidad con los seguidores; y realizar publicaciones constantes. 

Los y las bookfluencers comparten esta serie de rasgos con la generalidad de los influencers, aunque no necesariamente se mueven por objetivos comerciales. Posiblemente lo que más se destaca en su caso es la relación afectiva y horizontal que establecen con la audiencia, la que valora su honestidad y el hecho de que le hablen de igual a igual, no desde una posición académica o docente. 

Es cierto que pueden monetizar el contenido que crean, y que las editoriales pueden valerse de su éxito para promocionar su catálogo e incluso para invitarles a publicar sus propios libros, pero eso no siempre ocurre o no siempre es garantía de tranquilidad económica. 

La investigadora argentina Victoria Sáez ha indagado en las presiones que viven los y las jóvenes que publican contenido en redes, evidenciando la necesidad que muchas veces tienen de publicar constantemente para competir por el público y para que los algoritmos sigan dando visibilidad a sus contenidos. 

Hoy en Chile existen un número no menor de bookfluencers. Entre los nombres más conocidos, se puede mencionar a Celso Iturra (@xelsoi), Javiera Iglesias (@javibookschile), María Ignacia Urzúa (@te.conlibros), Joaquín Reynaud (@albo_lextura), Antonia Sepúlveda (@plumademujer), Isidora Bermedo (@isi.bermedo) y Ricardo Carrión. Además, el interés por comentar libros en redes también ha crecido. 

Para la quinta versión del concurso Booktubers Bibliotecas Escolares, el Centro de Lectura y Biblioteca Escolar (CRA) informó que se recibieron 2965 videos a nivel nacional, lo que implicó un aumento de 1100 videos en comparación con 2024. 

Ello da cuenta del interés por leer y por promocionar la lectura, lo que es una noticia importantísima cuando sabemos que los niveles de comprensión lectora en Chile están por debajo del promedio de la OCDE. Ojalá que esos resultados estimulen más estudios sobre el impacto de los y las bookfluencers en el fomento lector, y que se pueda hacer seguimiento también a los resultados de los concursos destacados más arriba, cuyos números han ido en alza. 

Y todo esto a la luz de la actual regulación sobre el uso del teléfono celular en establecimientos educacionales, que es una herramienta muy valiosa a la hora de crear y de leer, observar y escuchar el contenido literario de redes sociales y plataformas digitales.

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