domingo, 13 de mayo de 2018

Isabella y el Elqui.



Isabella Rastello es una figura emblemática en el Valle del Elqui. Respetada y admirada no solo por los lugareños, sino por cientos de personas que la conocen a ella y sus jardines.

Atrás quedaron Canadá y Europa. Hoy lleva más de treinta años viviendo en Montegrande. Eligió las tierras amadas por Gabriela Mistral y el científico Francisco Varela, para radicarse y cumplir con una misión pendiente desde su infancia: construir su jardín y dedicarle la vida a las plantas.

Lo logró y hoy está plena. Más de ochocientas especies conforman este oasis, “El reino”, como lo conoce la mayoría. Hectáreas de flores, árboles, arbustos, hierbas, alfombras de pasto, crecen en medio de lo que fue un pedregal, induciendo a la más profunda paz, armonía y felicidad. Es tal el paraíso en el que vive Isabella, que el propio Andrónico Luksic le pidió que construyera uno para él, de ocho mil metros cuadrados, en la casa que el empresario tiene camino a Pisco Elqui.

El libro que está escrito por la periodista Malú Sierra y distribuido por Editorial Catalonia, es la biografía de una mujer excepcional cuya historia despierta una reflexión sobre el sentido de la vida. Por ella también transitan hechos y personajes que hablan de un territorio mágico y enigmático como es el Valle del Elqui, en el norte chico de Chile.

Isabella tiene tres hijos y un nieto, las parejas a estas alturas no son tema. Estudió medicina, filosofía, literatura, algunos años. Paisajista, arquitecta, constructora, botánica, espagírica; reflexiva, estudiosa, libertaria, se declara ética y estética. 

Mujer alegre, de voz ronca, seca y directa, por ella fluye la sangre italiana. Levantó sola su casa de barro y paja, sin cimientos. La construcción es objeto de estudio de alumnos de escuelas de arquitectura quienes la visitan con frecuencia. 

Decidió no mandar a sus hijos al colegio, hasta que un día llegó a buscarlos la directora de la escuela de Vicuña con carabineros. Accedió con la condición que sus niños solo asistieran cuando tuvieran ganas y no fueran evaluados con notas.

Isabella es feliz. Cumplió su gran sueño y misión vital. Transmite generosamente su pasión y conocimientos. Ayuda a la comunidad del Elqui a plantar, conservar, restaurar huertos antiguos. Prepara remedios, vende perfumes. Defiende todas las causas ecológicas para proteger el valle. 

Hoy organiza su retiro para una vida aún más ascética, trepada muy en lo alto de los cerros del Elqui donde espera compartir solo con la tierra y la infinitud celestial.

“El jardín arraigó con una tesis contraria a la cultura del dinero, presidida por la velocidad y la idea tóxica que el tiempo es oro. La jardinería promueve la paciencia, es decir, enseña a soportar la espera. Y la austeridad, en contra del consumismo desatado. 

Uno de los primeros conservacionistas norteamericanos, Henry D. Thoreau, lo resumió en una frase Un hombre es rico en proporción al número de cosas que puede prescindir”.

Malú Sierra es madre de cuatro hijos y abuela de seis nietos. A través de su trayectoria como periodista, ha sido la fundadora de las revistas Paula, Hoy, Cosas, Caras y del diario La Época.

Entre sus libros están: “Los generales del régimen”, con Raquel Correa y Elizabeth Subercaseaux; “Elqui, el cielo está más cerca”; “El vuelo del niyaz”; “De las cárpalos a los Andes”, con varios autores; “Sueños, un camino al despertar”. “Un pueblo sin Estado. Mapuche gente de la tierra”; “Aymara, los hijos del sol”; “Rapanui, náufragos del planeta”; “Michelle”, con Elizabeth Subercaseaux; “Evo Morales. Despertar indígena”, con Elizabeth Subercaseaux; “Mujica. Ligero de equipaje”.


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