lunes, 25 de septiembre de 2017

En septiembre se sigue celebrando con el Aleph.



Se acabaron las fiestas patrias, pero en la Casa Aleph sobran razones para seguir festejando porque, este sábado, una de las compañías de teatro más antiguas de Chile, celebra los dos años de su nuevo hogar con la inauguración de nuevos espacios y talleres para toda la comunidad.

A punta de esfuerzos ha crecido en La Cisterna un centro cultural dedicado 100% al teatro comunitario, en  el terreno entregado por el Ministerio de Bienes Nacionales a la Compañía Aleph hace tan solo dos años y que ha ido floreciendo entre sus vecinos,  gracias a la entrega de todos sus miembros.

En mayo, el Aleph inauguraba su sala de teatro “Julieta”, en homenaje a la madre del fundador de la compañía, el actor Óscar Castro, y este sábado hará lo mismo con su “Espacio aire yoga y pole dance”, el que además albergará a la “Primera Escuela Comunitaria de pole dance” de Chile.

Además, la compañía, como parte de su metodología “alephiana”, en la que no existe la competencia y en la que todos pueden ser actores, lanzará nuevos talleres para los más pequeños de la casa, con cursos de pre teatro y teatro infantil.

Otro orgullo para festejar, es la condecoración “Gabriela Mistral” otorgada a Óscar Castro en París, este 20 septiembre. De manos de la embajadora de Chile en Francia, Marcia Covarrubias, el actor recibió el reconocimiento a la labor que realiza en nuestro país y en Europa, en pro del desarrollo de la cultura y las artes.

Este sábado 23, durante las celebraciones, el Aleph (Eulogio Altamirano 7425, La Cisterna) estará acompañado por grupos musicales de la comuna, los que a partir de las 19:00 horas, amenizarán la fiesta finalizando con la tradicional sopa y pan amasado hecho por los mismos actores.

La entrada es liberada y a la actividad está invitada toda la familia.

La primera escuela comunitaria de Pole Dance chilena, nace como una iniciativa que la compañía desarrolla a través de un proyecto adjudicado por la Dirección de Desarrollo Comunitario (DIDECO) de la municipalidad de La Cisterna.

Athenea Lagos, integrante del Aleph y gestora de los talleres, explica que “está dirigida a gente que normalmente no podría pagar por este tipo de clases y que tampoco cuentan con todo el tiempo para hacerlo, como por ejemplo, dueñas de casa”.

Los talleres se realizarán de lunes a jueves en horarios dirigidos justamente a quienes trabajan en sus casas o tengan un tiempo libre durante el almuerzo ya que el objetivo, por sobre todo, es entregar herramientas de exploración interna para generar cambios mentales y psicosociales.

“El pole dance es beneficioso porque ayuda a potenciar la musculatura, genera cambios físicos, lo que a su vez, produce también mayor confianza en sí mismas”, afirma Lagos.


Los horarios de los talleres son lunes y miércoles de 13:00 a 14:00 hrs y los martes y jueves de 13:30 a 14:30 hrs. los cupos son limitados a 8 personas por clase. Para Inscripciones y preguntas, hay que escribir al correo  talleresaleph@gmail.com


El Teatro Aleph nace junto al fervor universitario de fines de la década del 60. Conformada en 1967 por un grupo de estudiantes del Instituto Nacional y del Liceo N°1 de Niñas, encontró en Óscar “Cuervo” Castro un líder innato. Su debut fue ante el atónito público del Festival de Teatro Universitario Obrero y Campesino de la UC, con la obra “Se sirve usted un cocktail molotov”. Una creación sobre el ímpetu de la juventud, anclada en la creación colectiva y con una serie de guiños al cómic y al humor de la época.

Instalados en Lastarria 90 estrenaron Viva in-mundo de Fanta-cía. (1970), la que recibió el premio a la mejor obra por la Asociación de Críticos de Arte. Hacia 1972, el Aleph era considerado por la crítica como uno de los conjuntos teatrales más vanguardistas de la época.

Entre los montajes de este período se cuentan “Cuántas ruedas tiene un trineo”, “Casimiro Peñafleta” y “Y al principio existía la vida”. Esta última obra abordó el momento histórico que vivía Chile a través de metáforas y un fuerte simbolismo. La música del montaje estuvo a cargo de Ángel Parra, quién firmó con el seudónimo Luis Cereceda puesto que acababa de salir del campo de concentración Chacabuco.

Un mes después del estreno,  la obra fue clausurada y  Óscar Castro y su hermana Marieta fueron detenidos y trasladados a distintos centros de detención. Pocos días después, la madre de ambos –Julieta- y John McLeod, miembro del grupo y cuñado de Óscar Castro, pasaron a ser detenidos desaparecidos.

Óscar y Marieta Castro fueron exiliados a Francia, en donde se encontraron con otros antiguos integrantes de la compañía y fundaron el Teatro Aleph en Francia, compañía que continuó con su éxito en el extranjero y este mes, celebra su medio siglo.

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