miércoles, 29 de febrero de 2012

Los archivos del Cardenal: la resistencia al olvido.

A fines del año recién pasado, Editorial Catalonia nos presentó el libro “Los Archivos del Cardenal”. Casos Reales”, un trabajo en conjunto con los periodistas Daniel Arrieta, Mónica González, Alejandra Matus, Javiera Matus, Juan Cristóbal Peña, Ana María Sanhueza y Francisca y con Andrea Insunza y Javier Ortega como editores.

El libro, recuerda una serie de casos de violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar y la labor realizada por la Vicaría de la Solidaridad.

En el mes de Octubre de 1973, el Cardenal de la Iglesia Católica y Arzobispo de Santiago, Monseñor Raúl Silva Henríquez, constituyó en colaboración con otras iglesias del país el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, organismo que tuvo como misión prestar asistencia legal y social a las víctimas de las gravísimas violaciones a los derechos humanos que se produjeron a partir del Golpe Militar del 11 de septiembre de ese mismo año.

Más adelante, el 1º de enero de 1976, se creó la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago, institución que vino a reemplazar al Comité antes mencionado y que asumió la continuación de su tarea. La Vicaría de la Solidaridad operó durante todo el régimen militar y concluyó sus actividades el 31 de diciembre de 1992.

Este libro y la serie televisiva de doce episodios transmitidos por la televisión abierta chilena, son, por sobre todo, una historia sobre la memoria y sobre la resistencia a olvidar. También, es un viaje hacia lo profundo de los recuerdos de una parte de nuestra historia que, muchos quisieran olvidar, ya que hay quienes creen que recordar es caminar hacia atrás pero no, la memoria es caminar hacia delante. 

Recordar hechos, tener memoria, construir una historia implica, necesariamente, querer olvidar algo y construir una historia a partir de sucesos seleccionados. Sólo se usan aquellos hechos o situaciones que no hieren o no molestan a un colectivo social.

Pero cuidado, la memoria está llena de trampas que se abren sorpresivamente porque la forma de los recuerdos es cambiante. A veces, parece que el presente estuviera celoso del pasado y se encarga de adecuarla a su voluble y cotidiano antojo.

Por ello, se agradece, la adecuada contextualización histórica y social además de la escritura limpia, clara y precisa sin adjetivos, sin calificaciones o descalificaciones que podrían cargar la lectura hacia algún lado.

Por eso es que este libro, lleva hacia delante, porque abre los cajones cerrados de la memoria, los airea; convirtiendo el pasado en presente, alumbrando algunas zonas que estaban en la sombra.

Ese es el valor de la literatura que vuelve la realidad cercana a los lectores. En esta ocasión, tanto la ficción como la realidad caminan juntas, apoyándose para resistir al olvido.

La venganza, el horror, el miedo, el valor caminan con los personajes, con sus historias y con sus familias como si fueran los siniestros apuntadores de una obra en la cual, sin embargo la esperanza se vistió de verde buscando hospedaje en la Vicaría de la Solidaridad, especialmente en el actuar de los hombres y mujeres que arriesgaron su integridad personal por personas que no conocían.

En ese sentido, este libro es un viaje de la oscuridad a la luz, de la vergüenza a la dignidad, uno necesario en momentos en que se pretende instaurar una amnesia colectiva, yendo hacia un pasado tantas veces negado con el propósito de recuperarlo para aquellos chilenos que nacieron mucho tiempo después de ocurridos los hechos y es una forma de conversar, compartir, acotar y enfrentar al miedo, que es una de las fuerzas mas poderosas y peligrosas a las que se enfrentan los seres humanos.

Muchos fueron los recuerdos, muchos dolorosos, que al leer el libro, se hicieron presentes y que siguen sorprendiendo por su crudeza como para preguntarse para que seguir recordando. Como cuando el poeta mexicano Manuel José Othón (1858-1906), le preguntó al Señor: “Señor ¿para qué hiciste la memoria/ la más tremenda de las obras tuyas?/ Mátala por piedad, aunque destruyas/el pasado y la historia”.

La respuesta a la pregunta anterior podría ser que no hay amnistía para la memoria y, lejos de lo que algunos quisieran hacer creer, no hay decreto humano o divino, que sea capaz de archivar un pasado que permanece.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Aventuras y orígenes de los pájaros: con voz de clenn (clarín)

Durante la Feria del libro de Ñuñoa, Editorial Catalonia presentó el libro “Aventuras y orígenes de los pájaros” de las autoras Sonia Montecino y Catalina Infante e ilustraciones de Alejandra Acosta, con el objetivo de darnos a conocer una serie de mitos chilenos que tratan del origen de nuestras aves.

Nuestros pueblos originarios, buscaron dar una respuesta a todas las interrogantes que se abrían ante ellos. Para preservarlos, eran traspasados de generación en generación ya sea por transmisión oral, donde la memoria tenía un rol importante, ya sea en pinturas o arte rupestre; de cordeles; por medio de cantos y bailes todo con el fin de preservar la memoria de los antiguos.

Este recuerdo, es parte de nuestra memoria colectiva porque además, son fruto de la experiencia de los ancestros. Los pájaros, como el resto del entorno, no pasaron desapercibida para la mirada profunda de los aymaras, mapuches, rapanui, selknam y luego de esta raza mestiza que puebla Chile.
En estos mitos, las aves asumen condiciones físicas y emocionales de los seres humanos o bien, las personas se transforman en aves para escapar de sufrimientos o humillaciones para alcanzar la plenitud en sus vidas.

Los mitos, las fábulas y las leyendas tienen en común, que nos entregan modelos a seguir, nos proponen acertijos y, en este caso, nos llevan a meditar sobre nuestra condición de ser humano, sobre nuestra relación con la naturaleza ya que en algún momento de la historia pudimos haber sido pájaros o viceversa.

Estos mitos nos invitan a escuchar en lo profundo de nuestro corazón sus vuelos, sentir como sus plumajes nos rozan y nos invitan a una vida mejor con su valentía y cariño.

La palabra mitología designa el conjunto de mitos y leyendas que un pueblo creó y creyó, y el estudio de los mismos. El vocablo viene del griego mytho, (fábula), y logos, (estudio, tratado).

Muchos de los mitos pertenecen a dioses de las civilizaciones griega y romana antiguas, así como también de otras regiones de Europa y de Asia, África, Oceanía o de las civilizaciones indígenas americanas, muy cercanos a nosotros,  con personajes sobrenaturales, dioses y semidioses, cuyos orígenes se pierden en las brumas del tiempo.

Un mito entonces, se refiere a un relato que tiene una explicación o simbología muy profunda para una cultura en el cual se presenta una explicación divina del origen, existencia y desarrollo de una civilización.

Los mitos presentados en este libro, intentan explicar la creación del mundo y como los humanos se relacionan con su entorno y finalmente, era la manera en que los dioses le enseñan a los hombres y mujeres a vivir en este mundo. También, intentan explicar el futuro y finalmente nos muestran la eterna lucha entre el bien y el mal, donde los ritos contribuyen a asegurar su permanencia en la vida y su trascendencia, constituyendo una especie de resguardo moral para las personas.

Tal como expresara Sonia Montecino “este libro, les hará caminar por nuevas páginas otros mitos de animales, de la creación, de las estrellas y las montañas. Ahora emprendamos vuelo con estos chincoles, cóndores, chunchos, tue tue y diucas para conocer de sus orígenes y aventuras”.

lunes, 20 de febrero de 2012

Escasas Pertenencias y de muerte y otras infidelidades: prosa sencilla y honesta.

Entre los libros publicados por Editorial Forja destacan, este último tiempo, dos que nos permitirán entrar en géneros distintos: la poesía y la narrativa.

La primera de estas publicaciones, Escasas Pertenencias de Miguel Ruiz, nos lleva a la poesía de lo cotidiano: al hijo pequeño, al viejo poeta, a lo que se siente mientras llueve, a un vaso de leche y al asombro y deslumbramiento que ocurre al estar cerca de un magnolio en flor.

¿Quién no se ha estremecido de emoción frente a un árbol bajo la lluvia, o al ver como un magnolio entregó sus flores a la primavera? Pero, el mérito de Miguel es que él puede transcribir esas emociones y hacer que el lector se emocione y rememore situaciones que le toco vivir, en las cuales sintió de manera parecida a lo que relata en su poesía.

Poesía sencilla, sin que existan experimentaciones lingüísticas o indagaciones sobre conceptos emocionales o retóricos que en muchas ocasiones cansan a los lectores que lo único que esperan es encontrarse con una prosa limpia y sencilla.

Tal como dice Jaime Quezada en el prólogo, solo importan esas pequeñas cosa, sencillas que llenan la vida diaria de las personas y que, justamente por ello es que pasan desapercibidas pero, no para Miguel.

Él tiene la capacidad de crear todo un universo alrededor de cosas pequeñas, situaciones cotidianas que son realzadas por su poesía. No es difícil encontrarse con una hoja en blanco y no saber como empezar a llenarla o encontrarse en una tarde del domingo.
Lo importante es que Miguel, tiene una especial intuición para percibir los sentimientos de los demás y una particular audición ante las notas y acorde emocionales que rondan a su alrededor y nos dirige sus palabras, buscando rememorar emociones pasadas y vividas por todos.  

Ese el mérito de sus poemas, que son universales y por lo tanto en cualquier parte del mundo habrá personas que podrán sentirse interpelados por emocionalmente por sus palabras.
           
El segundo libro que nos presentan, es De muerte y otras infidelidades escrita por Elia Parra Domínguez.  

En la creación literaria, actividad extenuante que necesariamente debe ser concebida como un acto de comunicación entre dos personas. Sus cuentos tienen un interlocutor desconocido, que se involucra en el desarrollo de la trama dándole el final que ya intuye pero, que no deja de sorprender ni conmover.

Elia humaniza a sus personajes mostrándolos frágiles, fuertes y tiernos, convenciendo al lector de que estos relatos no fueron inventados sino que son  el testimonio de vida de personas conocidas escuchados en medio de la vida diaria, porque muestran una multiplicidad de personajes a los que podríamos encontrar  en cada esquina de nuestro diario vivir.




viernes, 17 de febrero de 2012

El esplendor de la derrota: la tragedia de la memoria.

Isabel Hernández, a través de Ceibo Ediciones, nos entregó su nueva novela “El esplendor de la derrota” que transcurre de manera paralela entre el sigo XXI y XIX y actualiza un hecho que forma parte de la memoria colectiva del pueblo mapuche.


En su novela, Isabel nos relata la historia de amor entre una mujer del Buenos Aires decimonónico, Matilde Callejas y el abogado y noble francés Orélie Antoine de Tounes y de su intento de establecer la monarquía constitucional de la Araucanía y la Patagonia (también denominado Nouvelle France o Nueva Francia) en el año de 1860.

En la trama, se ve la tensión entre la realidad que vivía Matilde en Buenos Aires y la que va descubriendo en su viaje. Isabel Hernández, centra la mirada en cada uno de los personajes y los transforma en actores de un drama.

En la novela, Orélie viaja hacia el interior para establecer su reino y Matilde huye del hogar paterno buscándolo en medio de todos los horrores que genera la expansión económica argentina y sirve de marco para transmitir la memoria del pueblo mapuche, hablando de los recuerdos que tienen de su pasado y generando la identidad de este pueblo.

En Chile, Orélie reclamó soberanía sobre las tierras ubicadas al sur del Bíobío hasta el seno del Reloncaví y la sobre la vertiente oriental de Patagonia argentina estableciendo su capital, en la localidad de Perquenco. En la zona de Valdivia, se contactó con el lonco Quilapán, al que entusiasmó con su idea de fundar un estado para el pueblo mapuche como forma de resistencia al ejército chileno, durante la época final de la Guerra de Arauco. Él permitió el ingreso de Tounens a sus tierras, y el 17 de noviembre de 1860 fundó el Reino de la Araucanía, del cual fue proclamado rey bajo el nombre de Orélie Antoine I.

Luego, viajó a Valparaíso para dar a conocer su reino al gobierno de Chile, presidido por Manuel Montt, el cual no otorgó su reconocimiento. Después de regresar a la Araucanía, el gobierno chileno bajo el mandato del nuevo presidente José Joaquín Pérez, ordenó su búsqueda y arresto bajo los cargos de perturbación al orden público.

Un criado suyo lo entregó a orillas del río Malleco, en enero de 1862, siendo trasladado, finalmente, a la ciudad de Los Ángeles donde fue internado en un manicomio. El cónsul francés logró sacarlo de allí y lo repatrió a Francia.

Ya en Europa, Tounens promocionó su aventura, siendo apoyado por algunos empresarios para financiar un segundo viaje, que realizó a fines de 1869. Sin embargo, durante aquellos años, el gobierno chileno había realizado maniobras de coerción en el territorio para incorporarlo a la República, por lo que Tounens no fue recibido con el apoyo anterior, debiendo huir a Buenos Aires.

Este relato, además, está contextualizado en un proceso de un profundo cambio social.  Finaliza la dictadura argentina de Juan Manuel de Rosas y los grandes comerciantes de Buenos Aires, no pudiendo competir con los ingleses, buscaron expandir la economía a través de la industria ganadera, convirtiendo a la estancia en una unidad de producción en gran escala que trabajaba para la exportación.

Esto produjo, además de una expansión de B.A. hacia el interior, un cambio social en que se necesitaba nueva mano de obra barata y nuevas tierras, obstaculizada por la existencia de los indios mapuches, que resistirían heroicamente hasta que finalmente con la gran ofensiva de Roca hasta Río Negro, debieron aprender a sobrevivir al aniquilamiento.

Cada tribu o nación mapuche, tenía un cacique general, sus caciques, sus capitanejos, indios de lanza, cristianos renegados, chusma y cautivos; en fin todo lo que constituía una sociedad muy particular, gobernada por normas precisas tanto en la guerra como en la paz. El fuego, además, era el telégrafo del desierto.

 En El esplendor de la derrota, se concretiza una de las preocupaciones centrales de todas las personas como es transmitir la memoria, señalando la voluntad de dejar una huella de los acontecimientos que quedaron en el recuerdo colectivo del pueblo mapuche. Este libro, es una recopilación de esta memoria en que reinan las emociones, los sentimientos, las pasiones y los odios.

La expansión económica de las repúblicas dejo como saldo esta tragedia en los mapuches imprimiendo en ellos, recuerdos transcendentales de la tragedia que vivieron, dándoles una mayor cohesión y una identidad mucho más fuerte en el presente.

 También, los ha llevado a una convicción de resistencia y lucha teniendo siempre presente, el recuerdo de la tragedia vivida. 


Mariposas en las escaleras: liberando los miedos.

Editorial Forja acaba de publicar el libro “Mariposas en la escalera” que, prologado por Teresa Calderón, muestra el testimonio de una mujer que fue abusada sexualmente por su padre cuando era niña y que, al leer una carta de su abuela muerta, se rompen los diques de la memoria y una tormenta entra en su vida cuando decide enfrentar sus miedos. 

De hecho, el recuerdo es el que activa muchos temores o miedos al experimentar en el presente una situación similar o parecida a la que vivimos en el pasado. Recordamos lo que nos pasó y sentimos como una catarata en el estómago, nos sudan las manos, temblamos... tantas cosas... Y lo que es también cierto es que lo que tememos es una energía que materializa exactamente lo temido.

Este libro, nos va adentrando en el drama que significa para una mujer enfrentarse a sus miedos más profundos lo que va produciendo a lo largo de su proceso, una verdadera catarsis o purificación emocional, corporal, mental y religiosa.

No hay nada que asuste más a los seres humanos que enfrentarse a sus miedos y debilidades. Por ello, muchas veces creemos que estamos en el día de las brujas y nos disfrazamos de robles cuando lo que tenemos dentro es un derrumbe: escondemos nuestro “lado flaco” detrás de acciones que, nos permiten negar que tenemos defectos, tristezas, dolores y heridas pero enfrentarnos a los fantasmas más íntimos es la forma de comenzar a superarlos.

Martina del Río, la protagonista, es una mujer que al enfrentarse por primera vez a sus recuerdos, se nos muestra en una fragilidad total. Esta tan llena de miedo, que no ha podido evolucionar ni confiar en los demás ni en sus propias emociones.

Martina, justo en el momento de reconocer esos miedos y la sensación de debilidad en que se encontraba inició el camino de salida. Es decir, empezó a dejar de lado ese estado de parálisis en que se encontraba su vida. Es en ese momento, en que se revela como una mujer valiente no como, las heroínas que nos muestra e cine de suspenso o acción, sino la que se enfrenta cada día a sus temores en su hogar, trabajo, matrimonio y familia.

Pero, en este proceso Martina también aprende lo que es la piedad que está relacionada con el terror. Ambos sentimientos están vinculados por todo aquello que nos puede suceder porque, la piedad nos exige percibir la propia vulnerabilidad y la semejanza con el que sufre, entonces se experimentan casi siempre juntos.

Sin embargo, este proceso de reconocimiento es muy doloroso pero, si el dolor esta involucrado para hacer frente a nuestros problemas bien vale la pena al final de un resultado ya que muchas veces, es justamente el motor que nos impulsa a querer cambiar las cosas, porque mantenerlas como están cuando ya no funcionan, duele más.

Al enfrentar su problema, Martina libero su energía y se transformo en la persona que estaba prisionera de los miedos. Dejo de huir de si misma y comenzó a moverse con entusiasmo hacia adelante.
Este es un libro que nos enseña que vale la pena liberarnos de nuestros miedos, aunque no sea fácil pero el tiempo que ya es el adecuado y es lo correcto en el tiempo presente lo demande.

Al leer la pelea que dio o que está dando Martina del Río y que muchas personas en el mundo se enfrentan a estas o a otras luchas, se me vienen a la memoria los versos de Mario Benedetti, cuando decía: No te rindas, aún estás a tiempo/ de alcanzar y comenzar de nuevo, /aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, /liberar el lastre, / retomar el vuelo

Abrir las puertas, quitar los cerrojos, / abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto, /recuperar la risa, ensayar el canto, /bajar la guardia y extender las manos, /desplegar las alas e intentar de nuevo, /celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas, / Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento, /aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque cada día es un comienzo nuevo. Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola. Porque yo te quiero. 

Esta es la historia de una mujer que no se rindió.  

Aprueban declarar Mural Santa Lucía como Monumento Histórico

El Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), en su sesión del miércoles 12 de junio, aprobó por mayoría, la solicitud de declaratoria como m...